jueves, 20 de octubre de 2011

Carta (durísima) de Friedrich Nietzsche a Lou Andreas Salome



  
"Sin amor por las personas pero enamorada de Dios."

Lou:

Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma.
Nunca he conocido a una persona más pobre que tu.
Ignorante pero con mucho ingenio.
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce.
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia.
Sincera y justa en minucias, por tozuda en general, en una escala mayor, en la actitud total hacia la vida:
Insincera.
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir. 
Carente de espíritu e incapaz de amar.
En afectos, siempre enferma y al borde de la locura.
Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores…
En particular:
Nada fiable.
De mal comportamiento.
Grosera en cuestiones de honor…
Un cerebro con incipientes indicios de alma.
El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico.
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles.
Fuerte voluntad pero no un gran objeto.
Sin diligencia ni pureza.
Sensualidad cruelmente desplazada.
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual.
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios.
Con necesidad de expansión.
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.

Tuyo
Friedrich N. 



Fuente: http://homunculushombrecillo.blogspot.com
La poeta Verónica Pedemonte Morillo Velardo nos ayuda infinito a ampliar nuestra visión de esta relación tan compleja ofreciéndonos este enlace:
 http://www.nietzscheana.com.ar/comentarios/lou_andreas_salome.htm.
Además, nos proporciona la oportunidad de acceder a la que, por lo que veo, es la página webb más completa sobre el autor alemán, y más en concreto, a sus cartas, que se contienen en este enlace: 
http://www.nietzscheana.com.ar/textos/cartas.htm.


Mi agradecimiento personal a Verónica....

3 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Durísima la carta de Nietzsche. Supongo que la que fue su amante se quedaría profundamente turbada ante las palabras de un hombre tan desinhibido, por no decir cruel.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Se ha llevado un grandísimo polvo, el superhombre, con Lou Andreas...

RAB dijo...

Sería Salomé quien volvió loco a Friedrich? O sería su soberbia intelectual, más bien, la que lo condujo a la locura? Él decía que no es la duda lo que vuelve loco al hombre, sino la lucidez... Lástima que tanto genio no fuese capaz de trascender la idea de locura e interpretarla como una nueva, transgresora forma de conciencia. Una creencia que, por otra parte, acabaría conduciéndolo inevitablemente a la locura, claro. Friedrich, el genio -si lo era, porque un himbre que le habla así a una mujer está bien limitado- debió contar con esa trampilla.

Salud :)