miércoles, 19 de septiembre de 2012

Tres cartas de Amor de Frida Kalho a Diego Rivera


Frida Kalho, en su desnudez.




Ahora que  hubiera dado la vida por ayudarte, resulta que son otras las salvadoras


Diego:
Nada comparable a tus manos ni nada igual al oro-verde de tus ojos.
Mi cuerpo se llena de ti por días y días.
Eres el espejo de la noche. La luz violeta del relámpago. La humedad de la tierra.
El hueco de tus axilas es mi refugio.
Toda mi alegría es sentir brotar la vida de tu fuente-flor que la mía guarda para llenar todos los caminos de mis nervios que son los tuyos  



***



Mi Diego:


Espejo de la noche.
Tus ojos espadas verdes dentro de mi carne, ondas entre nuestras manos.
Todo tú en el espacio lleno de sonidos - En la sombra y en la luz. Tú te llamarás Auxocromo el que capta el color. Yo Cromoforo - La que da el color.
Tú eres todas las combinaciones de números. La vida.
Mi deseo es entender la línea la forma el movimiento. Tú llenas y yo recibo. Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz.



11 de junio de 1940


Mi Diego:
Ahora que hubiera dado la vida por ayudarte, resulta que son otras las 'salvadoras'... Pagaré lo que debo con pintura, y después aunque trague yo caca, haré exactamente lo que me dé la gana y a la hora que quiera... Lo único que te pido es que no me engañes en nada, ya no hay razón, escríbeme cada vez que puedas, procura no trabajar demasiado ahora que comiences el fresco, cuídate muchísimo tus ojitos, no vivas solito para que haya alguien que te cuide, y hagas lo que hagas, pase lo que pase, siempre te adorará tu Frida.

Grandes Obras de 
El Toro de Barro

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edicioneseltorodebarro@yahoo.es

Puedes entrar. He dejado la puerta
abierta, la luz, la calefacción
encendidas. Hay un poco de vino
en la alacena, el café está reciente
por si me demoro y te vence el sueño.
Acaso estés aquí cuando regrese,
arropada en el sofá con mi manta
de viaje, reconfortada, quizá
complacida del mundo en su belleza,
sabiendo que hay una técnica pura
en esta maravilla de estar vivo.
Y si no estás, bendito sea el tiempo
en que estuviste. Sólo he de abrir
los postigos para que fluya el agua
llovida en la memoria. La luz, pronto,
dejará en las paredes una sombra
que llamará en sus labios con tu nombre,
contenta de estar en casa de nuevo.

 

 


   







4 comentarios:

Myriam dijo...

Ese deseo de preocuparse por el otro, es prueba fehaciente de amor. Se advierte eso en estas cartas de Frida.

zeltia dijo...

extraña y siempre sorprendente en su dolor, Frida.
siempre me pregunté dónde estaría el encanto d diego rivera, ganas y poco tiempo de bucear un poco en su figura, pero me cae antipático, quizá porque me hermano con _Frida...

Rembrandt dijo...

Hay seres que nacieron para estar juntos, hay amores y AMORES, así siento que fue lo de Frida y Diego.

"...Tu palabra recorre todo el espacio y llega a mis células que son mis astros y va a las tuyas que son mi luz."

Besos desde el Sur.
REM

francisco gomez mercado dijo...

no habia leido amor mas intenso y explosivo, en la primera carta y como de manera erotica pero lasciva al lector le dice: "te espero para hacer el amor..."