miércoles, 16 de diciembre de 2009

Carta de Gandhi a Adolf Hitler

«... En la táctica no violenta, como he dicho, no existe la derrota. Todo es "Vencer o morir" sin matar ni hacer daño ...»


24 de diciembre de 1940

Algunos amigos me han instado a escribirle en nombre de la humanidad. Pero me he resistido a su petición, porque me parecía que una carta mía sería una impertinencia. Con todo, algo me dice que no tengo nada que calcular para hacer un llamiento por todo cuanto merezca la pena.

Está muy claro que es usted hoy la única persona en el mundo que puede impedir una guerra que podría reducir a la humanidad al estado salvaje. ¿Tiene usted que pagar ese precio por un objetivo, por muy digno que pueda parecerle? ¿Querrá escuchar el llamamiento de una persona que ha evitado deliberadamente el método de la guerra, no sin considerable éxito? De todos modos, cuento de antemano con su perdón si he cometido un error al escribirle.

Yo no tengo enemigos. Mi ocupación en la vida durante los últimos treinta y tres años ha sido ganarme la amistad de toda la humanidad confraternizando con los seres humanos, sin tener en cuenta la raza, el color o la religión.

Espero que tenga usted el tiempo y el deseo de saber cómo considera sus actos una buena parte de la humanidad que vive bajo la influencia de esa doctrina de la amistad universal. Sus escritos y pronunciamientos y los de sus amigos y admiradores no dejan lugar a dudas de que muchos de sus actos son monstruosos e impropios de la dignidad humana, especialmente en la estimación de personas que, como yo, creen en la amistad universal. Me refiero a actos como la humillación de Checoslovaquia, la violación de Polonia y el hundimientode Dinamarca. Soy consciente de que su visión de la vida considera virtuosos tales actos de expoliación. Pero desde la infancia se nos ha enseñado a verlos como actos degradantes para la humanidad. Por eso no podemos desear el éxito de sus armas.

Pero la nuestra es una posición única. Resistimos al imperialismo británico no menos que al nazismo. Si hay alguna diferencia, será muy pequeña. Una quinta parte de la raza humana ha sido aplastada bajo la bota británica empleando medios que no superan el menor examen. Ahora bien, nuestra resistencia no significa daño para el pueblo británico. Tratamos de convertirlos, no de derrotarlos en el campo de batalla. La nuestra es una rebelión no armada contra el gobierno británico. Pero los convirtamos o no, estamos totalmente decididos a conseguir que su gobierno sea imposible mediante la no colaboración no violenta. Es un método invencible por naturaleza. Se basa en el conocimiento de que ningún expoliador puede lograr sus fines sin un cierto grado de colaboración, voluntaria u obligatoria, por parte de la víctima. Nuestros gobernantes pueden poseer nuestra tierra y nuestros cuerpos, pero no nuestras almas. Pueden tener lo primero sólo si destruyen por completo a todos los indios: hombres, mujeres y niños. Es cierto que no todos podrán llegar a tal grado de heroísmo, y que una buena dosis de temor puede doblegar la revolución; pero eso es irrelevante. Pues si en la India hay un número suficiente de hombres y mujeres que están dispuestos, sin ninguna mala voluntad contra los expoliadores, a entregar sus vidas antes que doblar la rodilla ante ellos, habrán mostrado el camino hacia la libertad de la tiranía de la violencia. Le pido que me crea cuando digo que encontrará usted un inesperado número de tales hombres y mujeres en la India. Durante los últimos veinte años han estado formándose para ello.

Durante el último medio siglo hemos estado intentando liberarnos del gobierno británico. El movimiento por la independencia no ha sido nunca tan fuerte como ahora. El Congreso Nacional Indio, que es la organización política más poderosa, está tratando de conseguir este fin. Hemos logrado un éxito muy apreciable por medio del esfuerzo no violento. Estamos buscando los medios correctos para combatir la violencia más organizada en el mundo, representada por el poder británico. Usted le ha desafiado. Ahora queda por ver cuál es el mejor organizado: el alemán o el británico. Sabemos lo que la bota británica significa para nosotros y las razas no europeas del mundo. Pero nunca desearíamos poner fin al gobierno británico con la ayuda de Alemania. En la no violencia hemos encontrado una fuerza que, si está organizada, sin duda alguna puede enfrentarse a una combinación de todas las fuerzas más violentas del mundo. En la táctica no violenta, como he dicho, no existe la derrota. Todo es «Vencer o morir» sin matar ni hacer daño. Se puede usar prácticamente sin dinero y, claro está, sin la ayuda de la ciencia de la destrucción que tanto han perfeccionado ustedes.
Me asombra que no perciba usted que esa ciencia no es monopolio de nadie. Si no son los ingleses, será otra potencia la que ciertamente mejorará el método y les vencerá con sus propias armas. Además, no está dejando a su pueblo un legado del que pueda sentirse orgulloso, pues no hay posibilidad de orgullo en tener que de recitar una larga lista de crueldades, por muy hábilmente que hayan sido planeadas.

Por consiguiente, apelo a usted, en nombre de la humanidad, para que detenga la guerra. No perderá nada si pone todos los asuntos en litigio entre usted y Gran Bretaña en manos de un tribunal internacional elegido de común acuerdo. Si tiene éxito en la guerra, ello no probará que usted tenía razón. Sólo probará que su poder de destrucción era mayor. Por el contrario, una sentencia de un tribunal imparcial mostrará, en la medida en que es humanamente posible, cuál de las partes tenía razón.

Sepa que, no hace mucho tiempo, hice un llamamiento a todos los ingleses para que aceptaran mi método de resistencia no violenta. Lo hice porque los ingleses saben que soy un amigo, pese a ser un rebelde. Soy un desconocido para usted y para su pueblo. No tengo coraje suficiente para hacerle el llamamiento que hice a todos los ingleses, aunque lo aplique con la misma fuerza a usted que a los británicos.

Durante esta estación, cuando los corazones de los pueblos de Europa ansían la paz, hemos suspendido incluso nuestra pacífica lucha. ¿Es demasiado pedir que haga un esfuerzo por la paz en un tiempo que tal vez no signifique nada para usted personalmente, pero que significa mucho para los millones de europeos cuyo mudo grito de paz oigo, pues mis oídos pueden escuchar la voz de millones de personas mudas?

***







No está claro, pero parece ser que la carta fue requisado por los servicios secretos británicos, y que nunca llegó a su destino. Sus palabras ponen en evidencia, en todo caso, las presuntas connivencias entre ambos personajes destacadas por algunos historiadores.












5 comentarios:

Olga dijo...

Ante todo, un placer por dos cosas: que seas mi paisano manchego y que te guste la literatura epistolar, como veo en tu blog, que por cierto, me gusta mucho. Gracias por tu comentario, la verdad es que me pareció interesante dar a conocer cartas de personajes famosos y no tan famosos. No sé, creo que es una forma de conocerles mejor. Cómo vivían, cómo sentían... Por eso decidí crear el blog, y me alegro mucho que te guste. Con eso me doy por satisfecha. :) Un saludo, compañero.

Fata Morgana dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
R.A.B dijo...

Siempre me ha llamado la atención Gandhi. Mejor dicho: siempre me ha llamado la atención que, para muchos, su actitud no represente un ejemplo del más auténtico concepto de política. Inclusive entre los sectores más progresistas, Gandhi es visto como un "místico", alguien no a tomar en cuenta tanto como político como líder religioso. Pero, ¿acaso la política no debería ser enfocada con una actitud de diálogo sin violencia en todos los casos?¿Por qué entonces Gandhi es el paradigma de la "no violencia" en política?¿No resulta redundante?

"Se basa en el conocimiento de que ningún expoliador puede lograr sus fines sin un cierto grado de colaboración, voluntaria u obligatoria, por parte de la víctima".

Grandioso. Rompe con la dualidad y la actitud justificatoria que dan origen a todos los resentimientos del mundo. Su sentencia tiene carácter universal, y puede hacerse extensiva inclusive al ámbito de lo doméstico.

Me pica saber qué habrá respondido Hitler, si es que lo hizo (más que seguro que no). El Rey de los Resentidos frente a la fuerza avasalladora de la Inteligencia. Gracias por esta carta, de verdad Carlos, ha movido muchas cosas dentro de mí.

Rembrandt dijo...

Es probable que esa carta nunca haya llegado a su destino, de todas maneras me pregunto si hubiera cambiado algo, me temo que no porque los intereses de ambos eran muy diferentes. Uno abogaba por la no violencia y el otro por el poder , como podrían haber encontrado un punto en común siendo tan lejanos sus propósitos.

Mi estimado Carlos te dejo un beso y mis mejores deseos de Paz para esta Navidad.

Anónimo dijo...

Esa carta no es la que realmente escribio Gandhi para Hitler, pues la verdadera carta, decia que ambos los unia el combate comun a las fuerzas perversas del imperialismo britanico y todo lo que representaba el nefasto sistema colonialista opresor y explotador, incluso Gandhi se referia a Hitler como "amigo", ademas le destacaba su gran patriotismo, entre otras cosas, asi que esta carta, no es la que escribio realmente Gandhi,si no por que interceptarla y esconderla?.