domingo, 4 de abril de 2010

Carta De Simone de Beauvoir a Jean Paul Sartre


 "Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo". Y replicó: "Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía".

Querido pequeño Ser:

Quiero contarle algo extremadamente placentero e inesperado que me pasó: hace tres días me acosté con el pequeño Bost. Naturalmente fui yo quien lo propuso, el deseo era de ambos y durante el día manteníamos serias conversaciones mientras que las noches se hacían intolerablemente pesadas. Una noche lluviosa, en una granja de Tignes, estábamos tumbados de espaldas a diez centímetros uno del otro y nos estuvimos observando más de una hora, alargando con diversos pretextos el momento de ir a dormir. Al final me puse a reír tontamente mirándolo y él me dijo: "¿De que se ríe?". Y le contesté: "Me estaba preguntando qué cara pondría si le propusiera acostarse conmigo". Y replicó: "Yo estaba pensando que usted pensaba que tenía ganas de besarla y no me atrevía". Remoloneamos aún un cuarto de hora más antes de que se atreviera a besarme. Le sorprendió muchísimo que le dijera que siempre había sentido muchísima ternura por él y anoche acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba. Le he tomado mucho cariño. Estamos pasando unos días idílicos y unas noches apasionadas. Me parece una cosa preciosa e intensa, pero es leve y tiene un lugar muy determinado en mi vida: la feliz consecuencia de una relación que siempre me había sido grata. Hasta la vista querido pequeño ser; el sábado estaré en el andén y si no estoy en el andén estaré en la cantina. Tengo ganas de pasar unas interminables semanas a solas contigo.
Te beso tiernamente, tu Castor.



















11 comentarios:

PÁJARO DE CHINA dijo...

Así era el Castor, imagino, tiernísimo y terrible. Es precioso que todas las cartas, de todos los colores y las temperaturas, habiten esta noche, y que su único sello admitido sea el de la intensidad.

Un abrazo fuerte, en sobre y con estampilla.

Mariel

PÁJARO DE CHINA dijo...

P.S.: Es dulce e inquietante la fotografía, también, con la sombra de esas turbulentas cabezas proyectadas sobre la pared.

L.N.J. dijo...

Me gustaría saber, qué sientes cuando lees estas cartas, sólo eso.

Besos Carlos.

Isabel Martínez dijo...

La relación entre ellos era así: abierta y atípica.
Así vivieron su historia estas dos mentes punteras.

Anónimo dijo...

Hermosa y honesta carta. Más allá de lo grande que fueron tanto Beauvouir como Sartre puedo decir que su relación, ícono para tantos de nosotros, no superó los límites del dolor y la soledad. En los últimos textos de Simone se puede leer el trasfondo de una mujer dolida, fuera o no la relación principal de Sartre y las demás las contingentes. O sea, las relaciones abiertas pueden provocar hermosas cartas como esta pero a la larga, terminamos en lo mismo. Saludos a este sitio y a sus creadores.

R.A.B dijo...

Venganza de Simone? Pura utopía, comparto con Anónimo.
Besos
pd/ por cierto, lo de "castor" es un puntazo de Simone, como siempre :)

Isabel Romana dijo...

Con cuánta ligereza dice "acabó por confesarme que hacía tiempo que me amaba", para después añadir que aquella relación "es leve". ¡Cuánta capacidad de herir tenemos los humanos, a través de la banalización de los sentimientos! Una carta reveladora, sin duda. Besos, querido amigo.

Rembrandt dijo...

Carlos,
la carta es hermosa , tierna, sensual.
Pero claro , se trata de Sarte y Beauvouir dos seres complejos y con unos egos extraordinarios, creo que cuando esa conjunción se da , pocas veces el amor verdadero tiene cabida.
Me inclino a pensar que entre ellos sólo hubo momentos especiales, o acaso no era eso lo que esperaban uno del otro? Una relación abierta y sin compromisos.
Lamentablemente en este tipo de relaciones siempre uno sale herido y no dudo que fue Simone.

Besos para vos desde este Sur otoñal.
REM

Pablo Fernando dijo...

También acepto que pudo haber dolido la soledad de Simone en los últimos años o siempre que se sintió fuera del contexto de lo convencional , pero hay que colocar en la balanza su deseo de no someterse a realciones que se dan por que la sociedad así lo dicta , ni siquiera con Sartre, esa fue su bandera , la sangre de su filosofía de vida , la libertad , y esta teiene su precio , no lo creen así.

carmen dijo...

Comparto lo expuesto por anónimo sin embargo cuando decides vivir y amar desde la libertad debes ser consecuente con ello al final de tu existencia, y ella lo fue. No creo que se sintiera sola sino una mujer solitaria y libre rodeada de seres.Su relación con Algren fue prueba de ello.

Bon week end :)

elena clásica dijo...

Un momento que eriza la piel y los sentidos. Menuda sacudida la de ese momento, quizá la pasión estuviera tomando vida propia sin que Simone lo imaginara siquiera...
Maravillosa.
Besazos.