La bellísima Josefina Manresa

Mi querida Josefina:
Esta semana, como las anteriores, llega martes y no ha llegado tu carta. También empiezo a escribir ésta para que me dé tiempo a echarla después, cuando el correo me traiga la tuya, que no creo que falte hoy. Estos días me los he pasado cavilando sobre tu situación, cada día más difícil. El olor de la cebolla que comes me llega hasta aquí, y mi niño se sentirá indignado de mamar y sacar zumo de cebolla en vez de leche. Para que lo consueles, te mando esas coplillas que le he hecho, ya que aquí no hay para mí otro quehacer que escribiros a vosotros y desesperarme. Prefiero lo primero y así no hago más que eso, además de lavar y coser con muchísima seriedad y soltura, como si en toda mi vida no hubiera hecho otra cosa. También paso mis buenos ratos espulgándome, que familia menuda no me falta nunca, y a veces la crío robusta y grande como el garbanzo. Todo se acabará a fuerza de uña y paciencia, o ellos, los piojos, acabarán conmigo. Pero son demasiada poca cosa para mí, tan valiente como siempre, y aunque fueran como elefantes esos bichos que quieren llevarse mi sangre, los haría desaparecer del mapa de mi cuerpo. ¡Pobre cuerpo! Entre sarna, piojos, chinches y toda clase de animales, sin libertad, sin ti, Josefina, y sin ti, Manolillo de mi alma, no sabe a ratos qué postura tomar, y al fin toma la de la esperanza que no se pierde nunca.

Esta separación nos obliga a respetar a nuestro Manolillo más que respetamos al otro. Manolillo del que no dejo de acordarme nunca. Dentro de un mes hará un año que se nos murió. Eso de que el tiempo pasa de prisa, para nadie es más verdad hoy como para nosotros y a mí me cuesta trabajo creer que ha pasado un año desde que cerró nuestro primer hijo los ojos más hermosos de la tierra. Dios, a quien tú tanto rezas, hará que el día diecinueve de octubre lo pasemos juntos, si no hace que lo pasemos el día ventinueve de este mes. No quisiera pasar, ese día lejos de ti. Iremos a dar una vuelta al campo y si tú eres decidida, visitaremos la tierra donde nos espera. Tengo ganas de hablar contigo. La otra noche soñé a Manolillo ya con cinco o seis años de edad. Cuídalo mucho, Josefina que crezca fuerte y defendido contra toda enfermedad. Cuando te sea posible come mucha fruta y mucho vegetal, principalmente patatas. Es lo que más conviene a tu salud y a la de nuestro sinvergьencilla. No me dices muchas cosas suyas. Supongo que ya hablará más que un loro. Si supieras que ganas tengo de oír su voz: se me ríen los huesos sólo de imaginarla, con que mira lo que me voy a reír el día que la oiga de verdad. Dime el peso que tiene, que no lo has pesado hace mucho tiempo. Estoy enfadado con Manolo y con las Marianas, a ninguno de los cuatro se les ocurre escribirme unas letras. No se acuerdan de mí, que no los olvido. Dime también algo de la abuela y la tía, que tampoco me han mandado una sola letra (...).

Manolillo: adiós, un beso ¡pum! Otro beso ¡pum! Otro, otro, otro, ¡pum, pum, pum!
Manolo: escribe, dejando a un lado por un rato las barbas y las perezas.
Marianas: a ser buenas y a pelearos una vez a la semana solamente.
Josefina: recibe para ti y para nuestro hijo y para nuestros hijos mayores el cariño encerrado y empiojado y ... perdido de tu preso
Miguel.
¡Adiós!'
6 comentarios:
Jo, qué amor tan bello. Gracias.
Un beso.
emocionantísimo... :-) gracias por traerla aquí, por compartir así, un besazo.
Conocía parte de esta carta pero no sabía que era tan extensa. Esta semana pusieron en la dos un documental de M.H.
Ha sido fantástico.
Gracias y saludos.
Hay cartas que duelen mucho, Carlos....¡Por Dios, que duelen!
A Miguel Hernández yo lo quiero muchísimo y vieras lo mal que llevo lo de su "pobre cuerpo", lo de su pijama dejando ver sus vergüenzas, lo de su niño lejano y... su falta de respuestas ¡Pobre, pobre!
A Josefina yo le tengo un poco de manía por apocada, por tardar tanto en escribir y ser un tantico cobarde (es pura y absurda injusticia , la mía pero no puedo evitarlo)
¡Ay, ese cráneo afeitado de Miguel ... esas orejas suyas y ...esas "Nanas de la cebolla" que no puedo leer sin estremecerme; las "coplillas" que él nombra en su carta.
Miguel, para mí, el más grande poeta de España, genio y figura en su carta tan triste y tan de veras está ...tan vivo!!
Un saludo, amigo.
Acabp de aterrizar en este blog, por recomendación de Paloma Corrales. No conocía, tampoco, que esta carta fuera tan extensa, sólo había leído alguno de sus fragmentos. Creo que iré leyendo poco a poco sus entradas, aprendiendo de aquí y de allá...
Por cierto en unos pocos minutos has cambiando el fondo del blog, y ahor lo leo peor, no sé si los demás...
Ahora lo vuelvo a ver con el fondo más claro y lo leo con comodidad y claridad.
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