jueves, 29 de diciembre de 2011

Carta de Vicente Huidobro a Guillermo de la Torre


Vicente Huidobro

París, 30 de Enero de 1920



Querido amigo:

Me pregunta Ud. por qué no escribo a España, y bien puesto que soy un hombre franco y leal debo decirle a Ud. la verdad ruda: porque estoy asqueado de la conducta de esos literatillos de vuestra tierra para conmigo y no quiero saber nada de lo que pase por allá.
Creo que esto es bien simple y excepción hecha de Mauricio Bacarise y Ramón Prieto creo que la inmensa mayoría de los otros no son sino unos aprovechados arribistas y unos bobos que desacreditan con sus confusiones  y sus producciones ineptas la seriedad de algo que yo estoy obligado a defender más que nadie.
Maldita mil veces la hora que pasé por España y os revelé parte de mi secreto tan querido y tan digno por su verdad y su pureza de mayor suerte y mayor respeto.
Unos me han estropeado con la falsificación y la confusión respecto a la poesía misma y los otros queriendo robarme lo que era mío para ponerlo en la cabeza de Apollinaire, de Reverdy o de cualquier otro imbécil.



Miguel Hernández aparece en la última fila, el tercero por la derecha. 
Justo a su izquierda está Pablo Neruda y, delante de él, Guillermo de Torre. 
(Imagen tomada en el Homenaje a Hernando Viñes). 


Y lo que es más cómico ésto lo hacen individuos a quienes les he revelado sin miedo la existencia de esos otros y que al principio se espantaban y abrían la boca y los ojos con gestos de niños bobos. Ahora resulta que saben más que yo de lo que yo les he enseñado y creen satisfacer su envidia con vestir de adornos ajenos a otros poetas que no conocen, adornos robados de aquel que conocieron... Helas!!!

Felizmente aquí las cosas se pasan muy de otra manera y toda la gente grande ve la diferencia y la distancia que hay entre este buen Huidobro y los otros.

Guillermo de la Torre,
por Gregorio Prieto

Así hoy todos han visto y palpado la diferencia entre los comediantes como el infeliz Cocteau, el otro desgraciado de Reverdy y yo.
Todavía ellos (y todos aquí) siguen siendo poetas descriptivos, aún no pueden escapar de lo que ellos pretenden haber gritado y hecho antes que yo, y con eso queda demostrado quién ha sido el primero.
Reverdy, a quien considero un mal discípulo mío, como dije a Ud. allá que respondía a su carta, está completamente muerto y en vano me tiende la mano con una mirada lastimera pues ahora vengo en justiciero y en quijote, lanza en ristre, a defender lo mío y separarlo de las malas compañías y las camaraderías equívocas, y no sanar moribundos.
Anteayer el diario Le Temps Sonday le da un palo a Reverdy y le dice exactamente lo que yo le dije a Ud. de él hace poco en Madrid: que sus versos son descripciones cortadas y como notículas al margen de algo. 
En cambio toda la gente que sabe dice que soy el único que no es descriptivo ni anecdótico, y en el cual todo es creado por el poeta.
Huidobro

¡Lo que vengo sosteniendo desde el año 1915!
En fin ya sabe Ud. por qué no quiero escribir hacia esos lados. Estoy arto de los pic-pockets literarios. No me refiero a los poetas que hicieron verdadero creacionismo sino a los ladrones de paternidad.
Manuel María Durand en una carta que me contesta desde Oviedo culpa a Ud., amigo Guillermo, y a Cansinos de haberme presentado al público español como habiendo hayado en España lo que ya existía en Francia.
¡Tanto existían que aún en 1920 no logran, a pesar de que estrujan los sesos hacer un poema creado!
Guillermo de la Torre
Por eso no quiero escribiros, porque vosotros no aclaráis las cosas y dejáis cundir, con agrado quizás, la confusión y el caos y porque yo pienso atacaros a todos los que han procedido mal conmigo, y muy rudamente, en mi próximo libro sobre estética.
Ya verá Ud. lo que os digo y sobre todo a Cansinos a quien si le ve le ruego decir de mi parte que se resigne ante la verdad y no busque más padrinos al Creacionismo porque no los encontrará ni en Mallarmé ni en nadie y verá cómo yo le respondo en mi libro.
No quiero saber nada con la estupidez bullanguera,llámese dadaísmo, futurismo o ultraísmo. Soy felizmente algo más serio. Afectuosos saludos.

Vicente Huidobro


Posdata.- Le ruego advierta a Cansinos y a todos que prohibo reproducir cosas mías sin mi permiso.



FUENTES: texto publicado en Vuelta 175, Junio de 1991. 
Ver también una reproducción del mismo en el
Menos conocido que Huidobro, a Guillermo de la Torre (1900-1971) si queremos rendirl unas palabras, dada su vinculación con las vanguardias literarias españolas sobre las que levantó su territorio, desde 1965, la editorial EL TORO DE BARRO. Poeta, ensayista y crítico literario y de arte de la Generación del 27, fundó con Pedro Garfias y otros en 1919 el ultraísmo, a cuya advocación encomendó su revista Reflector, de la que salió un sólo número en el que colaboraron, entre otros, Jorge Luis Borges, Gerardo Diego, Ramón Gómez de la serna, Juan Ramón Jiménez  y  Paul Éluard. Colaboró también con otras revistas ultraístas, como la sevillana Grecia (1919-1920), Cervantes (1919-1920), Ultra (1921-1922), Tableros (1922), Horizontes y Cosmópolis. Participo en La Gaceta Literaria y en la Revista de Occidente.

Traductor de Paul Verlaine y Max Jacob, se convirtió en uno de los grandes estudiosos de las vanguardias. En 1925 publicó Literaturas europeas de vanguardia, que fue corregida y ampliada posteriormente en tres tomos bajo la  denominación Historia de las literaturas de vanguardia (1965). Como escritor, su último poema conocido - “Balneario”-  apareció en 1926 en las páginas de El Estudiante. 


Emparentado familiarmente con Jorge Luis Borges, se marchó a Argentina en 1928, en donde colaboró con la Gaceta Americana, y volvió a España en 1932, para desplegar una abigarrada reflexión crítica en las más importantes revistas y diarios del país. Exiliado con su esposa Norah Borges en Buenos Aires tras el comienzo de la Guerra Civil, se convirtió en uno de los pilares de la prestigiosa Editorial Losada, ejerció como catedrático de Literatura en la Universidad de Buenos Aires y se dedicó a la crítica literaria y artística. Allí dirigió la edición de las “Obras completas” de Federico García Lorca y dio cobijo en sus colecciones a Alberti, Cernuda, Bergamín, Faulkner, Kafka, Albert Camus, Moravia, Malraux y tantos otros. Colaboró en gran número de periódicos españoles y americanos dedicados con preferencia a la crítica. Se quedó casi ciego como Borges, su cuñado. Murió en Buenos Aires el 14 de enero de 1971. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta, Buenos Aires, junto a los de su mujer Norah Borges y los de su suegra, Leonor Suárez Acevedo (Ver El eco hernandiano).




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