sábado, 7 de enero de 2012

Carta de Abrasha Blum a su compañera Jaika Grossman, en el gueto de Varsovia

 

 


"Ahora más que nunca debemos poner nuestra energía en educar ya que es la única llave que nos puede abrir las puertas de un mundo mejor. Es nuestra posibilidad de creer que un mañana es posible, que nuestra vida vale aunque los nazis nos quieran imponer otra cosa..."

Compañera Jaika

Varsovia está en crisis. El ghetto quedo completamente cerrado desde noviembre de 1940. La percepción del peligro todavía no ha invadido los corazones de los habitantes del ghetto, a pesar de que ya han comenzado algunos asesinatos aislados. Ya en febrero de este año ejecutaron a doce compañeros por la sola razón de salir de las murallas. El ghetto hace oídos sordos a estos hechos. Los miedos comienzan a manifestarse en otros aspectos; la situación económica es crítica. Las diferencias sociales se agrandan, las enfermedades se multiplican, nuestros chicos se mueren de hambre y todavía no entendimos que estamos en peligro. Los ricos comienzan a abandonar esa vida de lujos que aún en el ghetto habían logrado mantener en los primeros años de guerra y eso comienza a inquietarlos.
La escasez de alimento ha llegado a un punto tan extremo que nuestros chicos son los encargados de cruzar al lado ario para intentar robar un pedazo de pan que nos de energía para vivir. Kaplan escribió en su diario “Pandillas de niños trepando sobre el muro, arrastrándose por las grietas y también escabulléndose por las puertas oficiales del ghetto. Hay algunos alemanes que tienen misericordia de estos pobres niños y hacen como si no los vieran, se dan vuelta a propósito y los niños con sus abrigos repletos corren como flechas disparadas y parecen pájaros. Pero hay también asesinos que golpean a los niños hasta la muerte. Les sacan las papas y en muchos casos hasta les disparan. Hubo mas de un niño que cayo victima de su sed de sangre…”. Así vivimos en Varsovia, la gente se muere en la calle. Pero se mantiene activa.


Emannuel Ringelblum es un valuarte en esta misión. Posee bajo su dirección un archivo llamado Oneg Shabat para incentivar a toda la población del ghetto a que escriban y dejen testimonio a las futuras generaciones que puedan encontrarlo. Pero lo más importante es que la educación de nuestros hijos no se ha interrumpido. Ahora más que nunca debemos poner nuestra energía en educar ya que es la única llave que nos puede abrir las puertas de un mundo mejor. Es nuestra posibilidad de creer que un mañana es posible, que nuestra vida vale aunque los nazis nos quieran imponer otra cosa. No se si nuestros educandos van a sobrevivir a este infierno, lo que estoy seguro es que mientras vivan no podemos abandonar nuestra misión de educadores, porque si no habremos perdido la guerra antes de empezarla.
Jaika Grossman
Hasta nuestros enemigos han notado la importancia de la educación. El Tercer Reich está basado en el fuerte adoctrinamiento la población alemana desde los grados inferiores de la primaria y eso es lo que les permite abusar de su propia población. Nosotros no buscamos este tipo de educación, queremos lograr que nuestros chicos sean librepensadores para buscar de manera crítica la salida a nuestra crisis. En un libro de matemáticas para chicos de primaria figura la siguiente pregunta: “Un avión Stuka que está por despegar, carga 12 docenas de bombas que cada una pesa 10 kgs. El avión parte rumbo a Varsovia, centro del judaísmo internacional. Bombardean la ciudad. En la hora del despegue cuando su tanque de combustible tiene 1000 kgs. de gasolina, el avión pesa 8 toneladas. Al regresar de su cruzada aún tiene 230 kgs. de combustible. ¿Cual es el peso del avión cuando está vació? 
Que paradójico resulta que los alemanes que son libres educan a sus hijos bajo un fuerte adoctrinamiento y adoración al Reich y nosotros que nos encontramos con nuestra libertad restringida educamos a nuestros hijos de manera abierta y plural.


Janusz Korczak


No puedo dejar de mencionarte al amigo Korczak y a su compañera Stefa. Son un ejemplo digno de admiración que debemos seguir. La guerra no ha impedido que sigan al frente de su orfanato para niños. Sus enormes convicciones han logrado superar los más inesperados obstáculos que el régimen Nazi le ha impuesto. Korczak es un pedagogo inequiparable, Stefa una trabajadora incansable. A Korczak se le ve deteriorado por el desgaste que le produce las negociaciones con quienes trafican alimentos para su orfanato. Sin embargo despierta admiración como mantiene a sus chicos, como los cuida, como los educa. Sus concepciones pedagógicas van a traspasar las murallas del ghetto, por lo revolucionarias e innovadoras que resultan.
Podemos hablar de resistencia, podemos hablar de frentes comunes, pero te pido por favor que nunca dejes la educación como valor principal, si no nada más va a tener sentido.


Te saluda, Abrasha Blum.


 Janusz Korczak 


Fuente: Israel Gutman, Holocausto y memoria, Yad Vashem, Pág. 113





Cuando los nazis desalojaron el ghetto y el orfanato le ofrecieron quedarse en el mismo, Korczak rehusó. Dijo a sus niños que se vistieran de la mejor manera posible, representaron una obra de teatro (La oficina de Correos, de Rabindranath Tagore), y cantando al frente de ellos los acompaño a la Umschalagplatz (lugar desde dónde los judíos eran conducidos a los trenes) y de allí junto con sus niños fue a Treblinka, donde sufrió el mismo destino que ellos. Esto lo presenció Irena Sendler, una enfermera polaca que es otro ejemplo del BIEN. Dice Irena Sendler: "Subió al tren por la parte de delante. Llevaba al más pequeño en brazos, y a otro de la mano...Los niños iban vestidos de domingo. Llevaban un uniforme de dril azul. Iban de cuatro en cuatro, a paso ligero, sin detenerse, con dignidad, hacia la plaza de trasbordos: la plaza de la muerte. Y ¿que decía el mundo entonces? ¡El mundo guardaba silencio!...Los niños no sabían nada hasta el momento en que las manos asesinas de los criminales alemanes cerraran las puertas de los vagones con destino a Treblinka. Allí morirían....Los más pequeños aprietan muñecos en sus manitas...Korczak echaba mano de su fantasía para distraer a los niños de aquellas atrocidades. Tenía un gran corazón...Y yo lo vi con mis propios ojos"
Publicar un comentario