sábado, 18 de febrero de 2012

Carta a H de Wendy Guerra




Wendy Guerra


"Tú te fuiste de esta isla pero nadie huele a Cuba como tú..."


Querido H:
Tú pensabas que esto era el infierno y de aquí te escapaste declarando a los cuatro vientos que desertabas, cubriendo de política y silencio el espacio que a los 17 yo tendía desnuda para ti en el alegre y simple boceto del amor. 


Wendy Guerra
Te fuiste abandonándome en el infierno, dejé de ser tuya para convertirme en propiedad de todos. Aquí estuve estos años, saltando entre ruinas y restauraciones. Así esperé valiente tus señales que se veían como lejanos fuegos; en un lugar de París dibujado por tu mano imprimían invitaciones y catálogos para galerías que años más tarde yo sola recorrí. 
Aquí, a tu espera, entre interrogatorios y llanto, aprendí la peligrosidad de una letra disfrazando la ira o el dolor con una frase serenada, traducida con guante blanco al lenguaje del socialismo. No delaté tus planes porque nunca los supe, no describí tu cuerpo y tus escondrijos porque nadie puede descifrar con sutileza la belleza de tu desnudez. Mucho menos la seda que nos unió, untó, embriagó como opio en la línea que el arte y la virginidad dibuja cercando con deseo cualquier suceso ajeno a la pasión. 

Escribí un libro donde apareces como héroe, cambié tu nombre para no levantar el polvo, y en los espejos de las tiendas aún elijo ropas con las que te gustaría verme pasar, recuerdo el lugar exacto de la costa donde nos bañábamos los veranos, y allí voy cada día, a zambullirme en ti. No tuve hijos y mis compromisos de esposa parecen no serlo ante todo lo que siento cuando mi cuerpo busca tu olor a paloma de río. Tú te fuiste de esta isla pero nadie huele a Cuba como tú. 
Entre las fiebres y la censura, la desesperanza y las muertes que me han atravesado me he refugiado en ti, tú fuiste mi in-xilio, te he suplicado que vuelvas para despedirnos, no rompimos, nos rompió una ley y un amorfo ideal que aún me trae desnuda y con maletas. 
Escribo tu inicial sobre los muros porque la H es muda. 
Vuelves en las noches tú, entre las lanzas de mis ojos, cuando cierro el cuaderno emborronado, vuelves a mí joven y pleno como el San Sebastián del Giotto, entre el olor a Picuala te descubro en el salitre que nubla el cristal, pero no te logro definir. No me parezco a tu hija ni sé cómo llegar a tu nueva casa, país, idioma de adopción. Hablas en la televisión y en los periódicos e intento reconocerte poco a poco desde el fondo de tus carcajadas. Cada primer domingo de julio voy al museo a ver tu obra; y ciertos días de diciembre vuelves a la jaula de mi cuerpo dormido para irte atolondrado al amanecer, con miedo a quedar preso de mi cuerpo… huyes de ti. 
Esta es mi carta de despedida, 22 años después debo decirte adiós y enterrar la niña que he sido para poder encontrar el camino al paraíso, hay un hombre en un nido que no deserta, que no escapa, yo no lo conozco, aún no se me presenta, pero si te dejo ir aparecerá entre las ruinas de mi patria para dejarme ser, por fin… 

Wendy 


***


Wendy Guerra vive en La Habana, donde nació en diciembre de 1970. Su obra poética se halla recogida en tres volúmenes: Platea oscura (Universidad Habana, 1987), Cabeza rapada (Letras Cubanas 1994) y Todos se van (Bruguera, Barcelona 2006), que obtuvo el Primer Premio de Novela de la prestigiosa editorial. 
Antologada en varios países, ha sido una de las conferenciantes más activas en la difusión de la literatura cubana en Europa y América Latina.
Acaba de publicar (2011) en la prestigiosa y española editorial Alfaguara Posar desnuda en la Habanaun inolvidable diario apócrifo de la controvertida y admirada Anaïs Nin, para cuya compleja investigación historiográfica contó con sendas becas de la Universidad de California, de la New York Cuban Foundation Arts, y de la parisina Fundación Gilbert Brownstone. Decir no más que es una las joyas más brillantes de esa gran buscadora de talentos literarios que es Carmen Balcells.


Fuentes: Milenio
Para un mayor conocimiento de su obra y de su personalidad, se puede consultar la revista Margen Cero, y algunas entrevistas ofrecidas por la autora a algunos medios de comunicación, de las que hay profusas referencias en la red.



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