jueves, 7 de julio de 2011

Carta de Anaïs Nin a un coleccionista


Sólo la unión de los latidos del sexo y del corazón puede crear el éxtasis”.

Querido coleccionista:

Le odiamos. La sexualidad pierde su fuerza y su magia cuando se hace explícita, automática, exagerada; cuando se convierte en una obsesión mecánica, llega a ser aburrida. Usted nos ha enseñado mejor que nadie lo erróneo que es no combinarla con la emoción, la sed, el deseo, la lujuria, los antojos, los caprichos, los lazos personales, las relaciones más profundas que cambian su color, su sabor, sus ritmos y sus intensidades.
No sabe usted lo que se pierde con su análisis microscópico de la actividad sexual y la exclusión de todo lo demás, sin el combustible que la enciende: lo intelectual, lo imaginativo, lo romántico, lo emotivo. 
Es todo esto lo que da a la sexualidad sus sorprendentes texturas, sus sutiles transformaciones, sus elementos afrodisiacos. Usted reduce el mundo de sus sensaciones. Lo está marchitando, lo hace pasar sed, lo deja sin sangre [...] No hay dos pieles que tengan la misma textura, nunca hay la misma luz, ni la misma temperatura ni las mismas sombras, ni tampoco el mismo gesto; porque el amante, cuando está encendido por un verdadero amor, puede recorrer la interminable historia de tantos siglos de cuentos de amor. Una enorme gama, enormes cambios de época, variaciones de madurez e inocencia, perversidad y arte, animales graciosos y naturales.
Nos hemos sentado para charlar durante horas preguntándonos qué aspecto debe tener usted. Si usted ha cerrado sus sentidos a la seda, la luz, el color, el olor, el carácter, el temperamento; usted debe estar ahora completamente apergaminado. Hay muchísimos sentidos secundarios que fluyen como afluentes de la corriente principal del sexo, alimentándola. Sólo la unión de los latidos del sexo y del corazón puede crear el éxtasis”.


Anaïs

5 comentarios:

Begoña Eguiluz dijo...

Leo a Anaïs y entiendo por qué, en general, las mujeres abominamos de la pornografía y no la confundimos nunca con la obscenidad que sí nos va por ese toque suyo de singularidad trasgresora que resguarda y aviva el deseo...Sade me aburre pero...disfruto con Henry Miller. No soporto las películas pornográficas pero "El imperio de los sentidos" me resultó inolvidable...Debe tener que ver con esos "sentidos secundarios! que afluyen a la corriente principal del sexo" que...sin cuyo caudal se banaliza

Un saludo, Carlos.

Anouk A. dijo...

Estoy de acuerdo con Begoña... qué hermosa esta carta, Anaïs es tan especial! Todo un placer leerla, siempre :)
Un beso!

marichuy dijo...

El género epistolar es mi fascinación. Y llego y la primera que leo es de la gran Anaïs Nin.

Un placer y gracias por su amable comentario en mi blog

Isabel Romana dijo...

Una reflexión muy certera la de Anaïs. Así es como sienten el amor las mujeres. No hay cabida a lo mecánico, sino a lo emocional. Lo demás es otra cosa... Un abrazo muy fuerte, carlos.

Rembrandt dijo...

Ante la petición del Coleccionista "Concéntrese en el sexo y déjese de poesía..." Anaïs responde de la única manera que podría hacerlo una mujer, en el universo femenino cuando de amor se trata no podemos separar el sexo de los sentimientos, una conjunción perfecta que cuando se da es maravillosa.

Besos desde el Sur y un placer visitarte.
REM