martes, 26 de marzo de 2013

Carta de Antonio Gramsci a su esposa, desde la cárcel de Turín.



"la desventura suele tener dos consecuencias: a menudo hace que se extingan los afectos hacia los desventurados, y con no menos frecuencia extingue en los desdichados todos los afectos hacia los demás."




Casa Penal de Turi, 13 de enero de 1930.




   Queridísima Tania:


   Te doy las gracias por las noticias de mi familia que me has hecho llegar. En cuanto a mi estado de ánimo pienso que tú no lo has comprendido bien. Pero te diré que para cualquiera es difícil comprender estas cosas, debido a que son demasiados los elementos que contribuyen a formarlas y resulta casi imposible imaginar muchos de ellos.


   Tanto más difícil resulta por consiguiente imaginar el complejo en que los mismos se coordinan. Precisamente durante estos días leí un libro titulado De 1848 a 1861en el que se recopilaron cartas, escritos y documentos referentes a Silvio Spaventa, un patriota abrucés, diputado del Parlamento napolitano en el año 1848, arrestado después de la caída del movimiento nacional, condenado a presidio y puesto en libertad en 1859, gracias a la presión ejercida por Francia e Inglaterra. A continuación fue ministro del Reino y una de las personalidades más destacadas del partido liberal de derecha hasta 1876.


   Me pareció que en muchas de sus cartas expresa con el lenguaje de su tiempo, vale decir un tanto romántico y sentimental, estados de ánimo similares a los que yo atravieso con frecuencia. Por ejemplo, en una carta dirigida su padre y fechada el 17 de julio de 1857 escribe: "Hace ya dos meses que no tengo noticias de vosotros, cuatro o acaso más meses que no las recibo de mis hermanas y desde hace algún tiempo, de Bertrando" (su hermano) ¿Creen acaso que en un hombre como yo, que me precio de tener un corazón afectuoso y jovialísimo, esta privación no tenga que tornárseme sumamente dolorosa? No pienso que ahora me quieran menos quienes siempre fueron de mi familia, pero la desventura suele tener dos consecuencias: a menudo hace que se extingan los afectos hacia los desventurados, y con no menos frecuencia extingue en los desdichados todos los afectos hacia los demás. No temo en vosotros el primero de estos dos fenómenos si bien en mí, temo el segundo. Por lo tanto, aislado como lo estoy aquí de toda relación humana y amorosa, el gran tedio, la prolongada prisión, el temor a ser olvidado por todos, me amargan e insensibilizan lentamente el corazón."

Gramsci en Viena
Gramsci con su madre
   Como decía, aparte del lenguaje correspondiente al clima sentimental de la época, el estado de ánimo es descrito con trazos de mucho relieve. Y, lo que me conforta, el tal Spaventa no era por cierto un carácter débil, un llorón como tantos otros. Fue uno de los pocos -una sesentona- que de entre más de seiscientos condenados del año 1848 jamás quiso elevar demanda de gracia al Rey de Nápoles, ni se dio a la devoción y, según escribe a menudo, se convenció cada vez más de que la filosofía de Hegel era el único sistema y la única concepción del mundo racional y digna del pensamiento de entonces. ¿Comprendes pues cuál será la consecuencia práctica de esta concordancia hallada entre mis estados de ánimo y los de un preso político del año 1848? Que ahora las mismas se me antojarán ser un poco cómicas y burdamente anacrónicas. Han pasado tres generaciones y nada se ha logrado en terreno alguno. Lo que era posible para los abuelos, no es posible para los nietos -no me refiero a nuestros abuelos, debido a que mi abuelo (nunca te lo he querido decir) fue coronel de la gendarmería borbónica y probablemente haya sido uno de los que arrastraron a Spaventa, antiborbón y sostenedor de Carlos Alberto- objetivamente se entiende, pues subjetivamente, vale decir individuo por individuo, las cosas pueden cambiar.
    Esta carta debía ser para mi madre. Te ruego quieras escribirle tú, para que no se alarme al no recibir noticias mías.

    Querida, te abrazo.


Antonio.





Publicado en Antonio Gramsci, Cartas desde la cárcel, Buenos Aires, Nueva Visión, 2005. Traducción de Gabriela Moner.






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Yo, que he sobrevivido a cien lanzas
y he hecho temblar el vientre
del desierto con uno solo de mis carros,
perdí ante tus ojos mi última batalla.
Ser cobarde en amor equivale a estar muerto.


Otros poemas de




"El Profeta", de Carlos Morales. De su Libro "S". Ilustración Leonardo da Vinci













7 comentarios:

Anja N. Weber.. dijo...

Thanks for sharing. My opinion about Gramsci was so different during my studies of philosophy. He was some kind of alien for me ...in contemporary philosophy and as man..very strange human being. This letter is so human, sensibile, fine..maybe I will read books from Gramsci from another view..So many years in prison..Greetings..

Myriam dijo...

Las palabras de Gramsci que pusiste a modo de enunciado reflejan la desesperación y desmotivación de quien está agobiado por su condición presente. En teoría puede darse, pero la realidad de cada persona es diferente y siempre uno encuentra una pequeña luz al fondo del túnel. Y a medida que vamos saliendo de él, esa luz va invadiendo y venciendo la oscuridad. Es muy difícil, por negra que sea la noche oscura, que uno no sea objeto y sujeto de amor, es parte de la esencia del ser humano, no lo perdemos aun cuando hagamos declaración de renuncia.

Un saludo cordial Carlos.

Lucía dijo...

¡Por Dios!, me ha estremecido hasta la última fibra del corazón... del alma. Me desgarra.

Un abrazo cálido, Carlos.

Cartas en la noche dijo...

La degradación que provocaban las prisiones antiguas era capaz de borrar todo lo humano del hombre...

Myriam dijo...

Las prisiones no han cambiado mucho, me atrevería a decir que en la mayoría de los países del mundo.

El Toro de Barro dijo...

Grasci era, casi tanto o más que un teórico del marxismo, un humanista, lo que, como dices tú, Anja, lo convierte en un intelectual verdaderamente extraño a su tradición. Y aquí esa visión sobresale por encima de todas las cosas, al anotar la liquidación de casi todo lo humano a la que la prisión somete a quienes la padece. Esta mezcla de temblor espiritual, reflexión política y limpidez literaria ofrece de Gramsci una visión muy cabal de lo que, en mi opinión fue este gran hombre, al que nunca he dejado de admirar.

Anja N. Weber.. dijo...

Theory and praxis in revolution was one of the major question in the philosopher works of Gramsci. But he has been in prison so many years, isolated from not just philosophers, but real life..So I have ask's myself how he could criticize..give advice..lot of questions..For instance his famous critic devoted to Bakunjin..check my spelling..Now when I am older after 20 years of primary studies Gramsci is certainly different man for me..!Human and deeply..devoted to his own..philosophy of life..Prison is degradation...Greetings...